jueves, 14 de febrero de 2013

"Me sabes amor a tus besos"

Me sabes amor a tus besos,
me saben tus recuerdos a piel húmeda,
a sal y calor, a obscuridad y silencio.
Una tarde bajo la lluvia, labios sabor a miel
 y tu abrazada en mi,
a espacios recorridos, a un amor explosivo.

¿Recuerdas la obscuridad?
¿El pudor de tu piel?
¿Tus brazos fríos en mi espalda?
¿Y yo, cuidando tu pecho con el mío?
el espacio entre nosotros, mínimo, inexistente.
¿Recuerdas los besos?
¿La intensidad con la que mordías el borde de mis labios?

Aún en mis oídos se escucha el eco de tus palabras,
los "Te amo" que el aire se llevó lejos.
Aún en mis brazos siento el cosquilleo de tus manos,
suaves, delgadas y tibias.
Aún mis manos sienten el calor de tu espalda,
infinita y tersa.

Me sabes amor a tus besos,
mis labios aún conservan tu sabor,
mis noches te sueñan
y mis manos te extrañan.

¿A dónde estás?
¿Porqué al despertar me faltas?
¿Porqué te fuiste y a la vez te quedaste?
¿Porque aún no terminas de irte?

Febrero 14 del 2013

jueves, 7 de febrero de 2013

Poema 1.

¿En qué rincones sórdidos de mi alma te escondes que aún no te logro sacar?
¿Porque al cerrar los ojos estás ahí?
Si hace mucho que no eres mía, que mi boca no sabe de tus labios y mis besos, no besan tu piel.
¿Porque escucho tu voz en cada mujer?
 Sí ya no soy quien provoca tu risa, a quien le susurras al oído, si tu voz no dice más mi nombre.
Aún estás presente, en algún rincón de mi alma estás escondida. Entre los recuerdos de las tardes soleadas de interminables charlas, o las noches frías que tomaba tu mano y llenabas el espacio entre mis dedos, cuando tu cabeza hormaba en mi hombro y tu brazo en el mío, cuando hacíamos del silencio la forma más bella de expresar el amor.
O quizá estás dentro, en un lugar más poderoso: los recuerdos, y me atas a través de ellos a ti, a tu ausencia en mis días, a mi soledad eterna.
No entiendo aún esta manía tuya para lograr que te extrañe.

Febrero 8 del 2013.

lunes, 28 de enero de 2013

Era inevitable.

Es inevitable no sentir nada por ti, te conozco lo suficiente para enamorarme, pero también me conozco lo suficiente para saber que no haré nada por tenerte, que siempre te miraré desde abajo, y tú, con tu sonrisa desbordante me verás a lo lejos, distante, callado, frustrado.
Te leo en los versos de Neruda, en los poemas de Sabines, te escucho en cada nota de cada canción, cuando hablo, mi voz en secreto pronuncia tu nombre, y mis ojos buscan a la distancia tu mirada, absorta, fascinante.
Me embriaga el pensar en tu voz, el soñar tus labios hablando palabras de amor, respetando el silencio para expresar lo que el alma lleva en un beso, en la pasión que la obscuridad provoca y entonces el calor de tu piel suave cubriéndome lentamente.
Te pienso, te bebo, te como, te sueño, te pronuncio. ¿Qué hice yo para sentir esto? ¿Para enamorarme de ti? Nada, como dije: era inevitable.

"Tú nunca sabrás, estoy cierto, que escribí estos versos para ti sola; pero en ti pensé al hacerlos.
Son tuyos"

sábado, 26 de enero de 2013

Presa viva, cazador milenario.

 

 El cazador quieto la persigue, amenaza...

 


domingo, 20 de enero de 2013

Amar por amar.

Sí me preguntaras que sí aún te amo, la respuesta sería sí; también te preguntarás ¿Cuál derecho tengo de hacerlo? La respuesta es: ninguno. Lo hago casi como el respirar, es tan natural, tan inevitable, tan preciso hacerlo; ¿Por qué? Fácil, me acostumbré al amor, no a ti, no a tu presencia, voz o cuerpo; me acostumbre al hecho de amarte, amarte en silencio, y a la vez odiarte con profundo placer; me place odiarte, porque así cada día dejo de amarte, y se convierte en amor por amar, no a ti, al hecho de amarte, al verbo amar.