lunes, 25 de febrero de 2013

La Luna






La luna se puede tomar a cucharadas
o como una cápsula cada dos horas.
Es buena como hipnótico y sedante
y también alivia
a los que se han intoxicado de filosofía
Un pedazo de luna en el bolsillo
es el mejor amuleto que la pata de conejo:
sirve para encontrar a quien se ama,
y para alejar a los médicos y las clínicas.
Se puede dar de postre a los niños
cuando no se han dormido,
y unas gotas de luna en los ojos de los ancianos
ayudan a bien morir


Pon una hoja tierna de la luna
debajo de tu almohada
y mirarás lo que quieras ver.
Lleva siempre un frasquito del aire de la luna
para cuando te ahogues,
y dale la llave de la luna
a los presos y a los desencantados.
Para los condenados a muerte
y para los condenados a vida
no hay mejor estimulante que la luna
en dosis precisas y controladas




Texto: Jaime Sabines 
Fotografías: Hugo Ramírez


lunes, 18 de febrero de 2013

¿Era Aura?


¿Era Aura?
Recuerdo la vez primera que la vi, era en mis sueños de media noche, cálida, sombría, se metía entre mi piel y dormitaba en mis labios, sólo me queda su esencia en las almohadas y el cabello en mis manos; se iba siempre al amanecer.
Y después la encuentro, la veo, real, de carne y hueso, con calor humano, me sonríe y comienzo a vivir mi sueño… Y me queda la pregunta ¿Acaso era ella?


"Esos ojos fluyen, se transforman, como si te ofrecieran un paisaje que sólo tú puede adivinar y desear".

jueves, 14 de febrero de 2013

"Me sabes amor a tus besos"

Me sabes amor a tus besos,
me saben tus recuerdos a piel húmeda,
a sal y calor, a obscuridad y silencio.
Una tarde bajo la lluvia, labios sabor a miel
 y tu abrazada en mi,
a espacios recorridos, a un amor explosivo.

¿Recuerdas la obscuridad?
¿El pudor de tu piel?
¿Tus brazos fríos en mi espalda?
¿Y yo, cuidando tu pecho con el mío?
el espacio entre nosotros, mínimo, inexistente.
¿Recuerdas los besos?
¿La intensidad con la que mordías el borde de mis labios?

Aún en mis oídos se escucha el eco de tus palabras,
los "Te amo" que el aire se llevó lejos.
Aún en mis brazos siento el cosquilleo de tus manos,
suaves, delgadas y tibias.
Aún mis manos sienten el calor de tu espalda,
infinita y tersa.

Me sabes amor a tus besos,
mis labios aún conservan tu sabor,
mis noches te sueñan
y mis manos te extrañan.

¿A dónde estás?
¿Porqué al despertar me faltas?
¿Porqué te fuiste y a la vez te quedaste?
¿Porque aún no terminas de irte?

Febrero 14 del 2013

jueves, 7 de febrero de 2013

Poema 1.

¿En qué rincones sórdidos de mi alma te escondes que aún no te logro sacar?
¿Porque al cerrar los ojos estás ahí?
Si hace mucho que no eres mía, que mi boca no sabe de tus labios y mis besos, no besan tu piel.
¿Porque escucho tu voz en cada mujer?
 Sí ya no soy quien provoca tu risa, a quien le susurras al oído, si tu voz no dice más mi nombre.
Aún estás presente, en algún rincón de mi alma estás escondida. Entre los recuerdos de las tardes soleadas de interminables charlas, o las noches frías que tomaba tu mano y llenabas el espacio entre mis dedos, cuando tu cabeza hormaba en mi hombro y tu brazo en el mío, cuando hacíamos del silencio la forma más bella de expresar el amor.
O quizá estás dentro, en un lugar más poderoso: los recuerdos, y me atas a través de ellos a ti, a tu ausencia en mis días, a mi soledad eterna.
No entiendo aún esta manía tuya para lograr que te extrañe.

Febrero 8 del 2013.

lunes, 28 de enero de 2013

Era inevitable.

Es inevitable no sentir nada por ti, te conozco lo suficiente para enamorarme, pero también me conozco lo suficiente para saber que no haré nada por tenerte, que siempre te miraré desde abajo, y tú, con tu sonrisa desbordante me verás a lo lejos, distante, callado, frustrado.
Te leo en los versos de Neruda, en los poemas de Sabines, te escucho en cada nota de cada canción, cuando hablo, mi voz en secreto pronuncia tu nombre, y mis ojos buscan a la distancia tu mirada, absorta, fascinante.
Me embriaga el pensar en tu voz, el soñar tus labios hablando palabras de amor, respetando el silencio para expresar lo que el alma lleva en un beso, en la pasión que la obscuridad provoca y entonces el calor de tu piel suave cubriéndome lentamente.
Te pienso, te bebo, te como, te sueño, te pronuncio. ¿Qué hice yo para sentir esto? ¿Para enamorarme de ti? Nada, como dije: era inevitable.

"Tú nunca sabrás, estoy cierto, que escribí estos versos para ti sola; pero en ti pensé al hacerlos.
Son tuyos"