jueves, 5 de junio de 2014

Te dejo ir

Me dejaste sin palabras, sin conciencia de acto en el momento en que te diste vuelta y doblaste en la esquina.

¿Qué podía haber hecho yo?

No puedo forzarte a que me ames. Yo lo hago, lo he decido, he podido hacerlo, me inspiras a que lo haga.

¿Porqué?

No hallaría razones, darlas sería burdo, una verdadera estupidez enumerar, dar título a motivos inciertos.

Por lo que siento por ti, es mejor que respete tu desición. Te dejo ir, aunque me duela en toda el alma, aunque me muera de frío por las tardes, aunque al mirarme al espejo me sienta vacío, te dejo ir.

Caminas, te observo mientras te alejas, hace frío, esta noche hace más de lo normal, te haces más distante y te pierdo de vista; entonces, me doy cuenta que te has ido y me quedo sin ti.

¿Qué haré ahora con todo este amor? ¿Guardarlo? ¿Buscarte para dártelo? ¿Qué haré con los sueños? ¿Las palabras? ¿Con todos los besos que te guardé para ti?.

Me comen el alma todas las dudas, tus fantasmas y los míos, tu miedo me invade e inmoviliza ahora a mí,
me quedo sin voz, sin lágrimas.

Te has ido, y no pude decirte algo tan simple pero tan cierto: "No sabes cuanto te amo".

domingo, 16 de febrero de 2014

Soledades Absurdas



Silencio de la noche, doloroso silencio
nocturno... ¿Por qué el alma tiembla de tal manera?

Nocturno
Ruben Darío 
"Y las casas que esconden los deseos
detrás de las ventanas luminosas,
mientras afuera el viento
lleva un poco de barro a cada rosa." 

Barrio Sin Luz. 
Pablo Neruda 

viernes, 21 de junio de 2013

Nostalgia

Las tardes lluviosas caen sobre las baldosas de la ciudad, revuelven la tierra del campo mientras que penetran lentamente sobre los recuerdos nuestros envueltos, en hojas de débil papel. Entonces cae algo más del cielo, cae la nostalgia en forma de agua corrosiva, lluvia ácida, penetrante y dolorosa que come mi carne y rebasa mis huesos tibios calcinando la poca fortaleza que sobra en mis entrañas; para entonces, me invade por dentro y la lluvia deja de ser solo del cielo, nace de los ojos, mismos que son ciegos sin verse en los tuyos, tristes y brillantes, como dos piedras ígneas perfectamente alineadas. Y recorre de punta a punta, y  lágrima a lágrima la frágil capa de papel llamada olvido, entonces, ya húmeda se rompe y deja caer los recuerdos de golpe sobre el rojo corazón, como escombro de un derrumbe lo tornan gris y seco. Te evoca mi cuerpo entonces, como un fantasma de humo dentro de mi soledad, emana tu piel desnuda e infinita, limpia y virgen, tus sabores en mi boca, tu tersedad entre mis manos, tu calor sobre mi calor; dejas de faltarme cuando cierro los ojos y naces dentro de ellos, cuando te imagino sonreír como una diosa griega, cuando sueño, te tomo de las manos y caminamos juntos por las lúgubres calles. Llego a una simple pero infinita conclusión: Aunque te vayas no te pierdo. Vives en mi sueños.

viernes, 10 de mayo de 2013

Me pregunto.

Me han estado comiendo las ansias desde el momento en que supe me escribirías. Me carcome poco a poco la duda del tema que tocarás, si piensas iniciar la conversación con un "Hola" tan simple como las despedidas; sí cuando preguntes "¿Cómo estás?" tenga yo el valor de decir realmente como estoy. Me pregunto cómo puede volver a emprender una conversación agónica de toda la vida, una historia que no ha tenido más que puntos y aparte. O sí yo tenga el valor de dedicarte aquellos poemas de Bécquer y Sabines que cuando los leo, me saben a ti. Me pregunto si hablarás de tu historia de amor fallida,  si yo hablaré de mis ilusiones que nunca llegue completar. Intento imaginar que tono tendremos ¿Nostálgico? ¿Superfluo?. Me pregunto si los "te extraño" que hemos callado por fin nos atrevamos a decirlos, si volveremos a tragarnos nuestras palabras, quisiera saber si ahora seremos honestos, sí las palabras no se apilarán todos los días como era nuestra costumbre y digamos tanto y que al final, nunca decíamos nada.
Me pregunto el inicio, pero más, me cuestiona el final. ¿A dónde llegarán las palabras?

Puede ser que me ganen las ansias, que no seas tú quién escriba las primeras líneas, quizá un día de éstos recibas un:

"Amor, todos los días.

Aquí a mi lado, junto a mí, me haces falta."


Viernes 10 de mayo del 2013

jueves, 2 de mayo de 2013

No me pidas.

No me pidas que te dé mi mundo, porque para mí, el mundo, son tus ojos.